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En la mayoría de las comunidades, el tiempo transcurrido entre la llamada a los SMU y su llegada (el intervalo de respuesta) es de 8 minutos o más.
A lo largo de ese lapso de tiempo, la supervivencia de la víctima depende de que los que la rodean inicien rápidamente los primeros tres eslabones de la Cadena de Supervivencia.


Las víctimas de parada cardiaca necesitan una RCP precoz, que les aporte un pequeño flujo de sangre al corazón y al cerebro, de capital importancia en esos momentos. También aumenta la probabilidad de que un choque con el desfibrilador ponga fin a la FV y permita al corazón retomar un ritmo y una perfusión sistémica eficaces. El masaje cardíaco es de particular importancia cuando no se puede aplicar un choque antes de los 4 ó 5 minutos posteriores al ataque. La desfibrilación interrumpe el proceso descoordinado de despolarización y repolarización que tiene lugar durante la FV. Si el corazón aún es viable, sus marcapasos normales retomarán su funcionamiento y producirán un ritmo eficaz, reanudándose la circulación. Es posible que en los primeros minutos posteriores a una desfibrilación con éxito el ritmo sea lento e ineficaz; puede ser necesario practicar compresiones torácicas hasta que el funcionamiento cardíaco vuelva a la normalidad.30 Se puede enseñar a personas sin conocimientos médicos a utilizar un desfibrilador externo automático (DEA) para analizar el ritmo cardíaco de la víctima y practicar una descarga eléctrica si hay FV


El DEA guía al usuario con instrucciones de voz, analiza el ritmo ECG e informa al reanimador si es necesario practicar un tratamiento de descarga eléctrica. Los DEA tienen una altísima precisión y sólo realizarán la descarga eléctrica cuando haya FV (o su precursora, una taquicardia ventricular rápida). El funcionamiento del DEA se comenta en el Apartado 3. Se han publicado diversos estudios que muestran los beneficios que tiene una RCP inmediata para la supervivencia de la víctima, así como los perjuicios de un retraso en la desfibrilación. Cada minuto sin RCP, la supervivencia de una FV con testigos disminuye entre un 7—10%.10 Cuando los testigos le practican una RCP, hay una disminución más gradual de la supervivencia, con un promedio de 3—4% por minuto−1. Por regla general, la RCP practicada por testigos de la parada duplica o triplica la supervivencia a un ataque cardíaco.


Pasos a seguir en el SVA en un adulto.


El SVA se compone de los siguientes pasos (Figura 2.1).

1

Figura 2.1 Algoritmo de soporte vital básico en adultos.


Cerciórese de que tanto usted como la víctima y los que la rodean están a salvo.

Busque una respuesta en la víctima (Figura 2.2).

zarandee con suavidad a la víctima por los hombros y pregúntele: ‘‘¿Estás bien?’’

Figura 2.2 Compruebe si hay respuesta en la víctima.

Figura 2.3 Pida ayuda.


3ºa Si responde:

Déjela en la posición en que está, siempre que no se exponga a mayores peligros intente averiguar qué le pasa y obtenga ayuda si es necesario vuelva a observarla con regularidad.


3ºb Si no responde:

  • pida ayuda (Figura 2.3)
  • póngala en decúbito supino y luego realice la apertura de la vía aérea realizando la maniobra frente-mentón. (Figura 2.4)
  • ponga su mano en la frente de la víctima e incline su cabeza hacia atrás con suavidad, dejando libres el pulgar y el dedo índice por si tiene que taparle la nariz y, si es necesario, hacerle la respiración boca a boca (Figura 2.5)
  • con las puntas de los dedos bajo el mentón de la víctima, elévelo para abrir la vía aérea

Figura 2.4 Maniobra frente-mentón.

Figura 2.5 Detalle de la maniobra frente-mentón.


Manteniendo la apertura de la vía aérea, se debe oír, ver y sentir si hay una respiración normal (Figura 2.6).

  • Ver si se mueve el pecho.
  • Oír si la víctima emite sonidos de respiración con la boca.
  • Acercándose a la cara, sentir el aire en la mejilla.

Figura 2.6
Oír, ver y sentir la respiración normal.


Durante los primeros minutos después de una parada cardiaca, puede que la víctima apenas respire, o bien que lo haga en boqueadas irregulares y ruidosas. No se ha de confundir esto con la respiración normal.

Oír, ver y sentir durante no más de 10 segundos, para averiguar si la víctima respira normalmente. Si tiene alguna duda de si su respiración es normal, actúe como si no lo fuera.

Figura 2.7 La posición de recuperación.

4ºa Si está respirando con normalidad:

  • Colóquela en posición de recuperación (véase abajo) (Figura 2.7).
  • Llame para pedir asistencia médica o acuda a un centro médico/llame a una ambulancia.
  • Compruebe que la víctima respira de forma regular.

4ºb Si no respira con normalidad:

Envíe a alguien a pedir ayuda o, si está solo, deje a la víctima un momento para llamar al servicio de ambulancias; vuelva con ella y comience con las compresiones torácicas siguiendo estos pasos:

Figura 2.8 Coloque el talón de una mano en el centro del pecho de la víctima.

Figura 2.9 Coloque el talón de la otra mano sobre la primera.

  • Arrodíllese al lado de la víctima.
  • Coloque el talón de la mano en el centro del pecho de la víctima (Figura 2.8).
  • Coloque el talón de la otra mano encima de la primera (Figura 2.9).
  • Entrecruce los dedos de las manos y cerciórese de no aplicar presión sobre las costillas de la víctima (Figura 2.10). No aplique presión alguna sobre la parte superior del abdomen o el extremo inferior del esternón.
  • Colóquese en posición vertical sobre el pecho de la víctima, y con los brazos rectos.
  • Comprima el esternón hacia entre 4—5 cm (Figura 2.11).
  • Tras cada compresión, libere la presión del tórax sin perder el contacto entre sus manos y el esternón de la víctima; repita a una frecuencia de unos 100 c/min. (algo menos de 2 compresiones /sg) la compresión y la descompresión deben durar lo mismo.

Figura 2.10 Entrelace los dedos de las manos.

Figura 2.11 Comprima el esternón 4—5 cm.


5ºa Combine las compresiones torácicas con la ventilación boca a boca:

  • Después de 30 compresiones torácicas, abra de nuevo la vía aérea utilizando la maniobra frente-mentón. (Figura 2.12).
  • Tape la nariz de la víctima, cerrándola con el índice y el pulgar y apoyando la mano en su frente.
  • Permita que se abra su boca manteniendo elevada la barbilla de la víctima.
  • Inspire una vez y coloque los labios alrededor de la boca de la víctima, sellándolos con fuerza.
  • Insufle el aire en la boca de la víctima a un ritmo constante, mientras observa si se eleva el pecho (Figura 2.13); esta insuflación ha de durar aproximadamente un segundo, como una normal; de esta manera se realiza una ventilación boca a boca efectiva.
  • Manteniendo la cabeza inclinada hacia atrás y la barbilla elevada, retire su boca de la de la víctima y observe si el tórax desciende al espirar el aire (Figura 2.14).
  • Inspire normalmente e insufle en la boca de la víctima otra vez, para conseguir dos respiraciones boca a boca efectivas. Luego vuelva a poner las manos inmediatamente en la posición correcta sobre el esternón y practique 30 compresiones torácicas más.
  • Continúe con las compresiones torácicas y la ventilación boca a boca en una relación de 30:2.
  • Deténgase para observar a la víctima sólo si empieza a respirar normalmente, en caso contrario, no interrumpa la reanimación.
  • Si la ventilación boca a boca inicial no hace que el pecho de la víctima se eleve como en la respiración normal, antes de intentarlo otra vez:
    • Compruebe que no hay nada en la boca de la víctima que obstruya su ventilación.
    • Vuelva a comprobar que su barbilla está elevada y su cabeza en extensión.
    • No intente hacer más de dos insuflaciones cada vez, antes de volver a las compresiones torácicas.
  • Si hay más de un reanimador presente, han de relevarse en la RCP cada 1—2 minutos, para prevenir el agotamiento. Sin embargo, los relevos deben ser lo más rápidos posibles durante el cambio de reanimador.

Figura 2.12 Tras 30 compresiones, abra la vía aérea de nuevo, utilizando la maniobra frente-mentón.

Figura 2.13 Insufle de forma continuada en la boca observando al mismo tiempo si se eleva el tórax.

Figura 2.14 Retire su boca de la de la víctima y observe si desciende el tórax y sale aire.


5ºb La RCP realizada solamente con compresiones torácicas se puede utilizar de la siguiente manera:

  • Si no puede o no quiere hacer la respiración boca a boca, dé solamente las compresiones torácicas.
  • Si sólo se realizan las compresiones torácicas, éstas ha de ser continuadas, unas 100 c/min.
  • Deténgase para volver a observar a la víctima sólo si empieza a respirar normalmente; si no, no interrumpa la reanimación.

Continúe con la resuscitación hasta que:

  • Llegue la ayuda profesional y le releve.
  • La víctima empiece a respirar normalmente.
  • Se quede agotado.

Para más información vea el documento adjunto.